Tan antiguo como los griegos y romanos, el masaje relajante ha demostrado ser una herramienta efectiva para aliviar el estrés y armonizar las emociones.
La presión y los estiramientos de piel con las manos mejoran la circulación sanguínea y linfática, favoreciendo al aporte de oxígeno y la eliminación de sustancias tóxicas de los tejidos.
Provoca la emisión de impulsos eléctricos hacia
el cerebro que, en respuesta, libera endorfinas, sustancias que desatan
sensación de placer.
Los masajes relajantes aplicados correctamente proporcionan efectos casi inmediatos en los músculos, el sistema circulatorio y el linfático.
Esta técnica es capaz de mejorar la irrigación sanguínea en todos los tejidos, reduce la hipertensión, y ayuda al sistema linfático a eliminar los residuos del cuerpo.
El contacto puede estimular o relajar el sistema nervioso, favoreciendo tanto la relajación y el sueño, como la activación.
Los masajes impactan
favorablemente en las emociones del ser humano, debido a que al reducir
las tensiones musculares mejora el estado anímico. Por eso, el masaje
suele ser indicado para casos de ansiedad y agitación nerviosa.
Además, el aporte energético del
contacto mejora la confianza en uno mismo y en los demás, lo cual puede
ser de mucha ayuda en la recuperación de trastornos graves.
Un buen masaje, de entre 30 minutos o una hora, mejora la circulación en brazos, piernas y cuerpo





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